Estábamos en la clase de Métodos Numéricos. Computación. Exactas. Universidad de Buenos Aires.
El profesor, un cráneo. Era decano de Exactas además de dictar esa materia.
Los computadores sabemos mucha matemática desde el punto de vista de una persona que no es de Exactas, pero para un matemático parecemos los monos de Odisea 2001 cagándose a femurazos.
Veíamos autovalores y autovectores en matrices. Matrices ortogonales y ortonormales y creo que estábamos en matrices de Reales. Nos habían mencionado matrices de Complejos y nos habían dejado los pelos de la nuca sintiendo el hálito de un violador imaginario.
El profe no se andaba con vueltas "apolillando" los teoremas (como decía el querido Emmet Brown). Estaba resolviéndolos. Hacía seis o siete cambios de variables y pasajes de términos entre renglón y renglón. Estaba complicado.
El pizarrón mostraba tres ecuaciones. De la primera a la segunda había un salto imposible. Y de la segunda a la tercera un salto más lejano. Yo estaba perdido más lejos de lo que se podía recuperar con un par de preguntas, así que me puse en modo fotocopiadora y decidí no retrasar a la clase con preguntas de alumno perdido.
Una voz del fondo dice "Profesor... no entiendo lo que hizo para pasar de la primera a la segunda".
El profe mira el pizarrón tres segundos y medio. Caza el borrador y borra todo el segundo renglón, considerándolo innecesario.
—Usted tiene razón. Esto sobra,— decreta.
Se da vuelta y, enojadísimo, empieza una queja sobre lo innecesario y estúpido que es poner pasos intermedios en las demostraciones y casi nos putea por ese motivo. Motivo que había generado él.
Lejos de responder la consulta del alumno al que no le daban las piernas para saltar los huecos de fórmula a fórmula, le quitó el escalón intermedio y lo dejó caer al vacío de la ignorancia.
Una forma de brain storming multipropósito, pero proveniente de una mente que no logrará un alerta meteorológico ni en sus días más ventoleros.
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jueves, marzo 22, 2012
miércoles, noviembre 02, 2011
Siesta
Se me ocurrió dormir una siesta en mi día libre, a las 5 de la tarde.
Me llegaron 7 mensajitos de texto (un número inusualmente alto, no soy flogger). No culpo a la gente, ya que me tomé mi tiempo en cada caso para dar pistas de que yo estaba durmiendo.
Luego me llamaron por teléfono para hablarme sin razón aparente.
Luego me llamó por teléfono el Gobierno de la Ciudad. No le di tiempo a explicarme la razón del llamado.
Luego mi vecino decidió agujerear la pared con un taladro, y eligió "modo percutor".
No parecía una empresa tan complicada cuando me tiré la sábana encima.
Mal yo, por no apagar todos los teléfonos.
Guardalo en /tmp/idontgiveafuck
Me llegaron 7 mensajitos de texto (un número inusualmente alto, no soy flogger). No culpo a la gente, ya que me tomé mi tiempo en cada caso para dar pistas de que yo estaba durmiendo.
Luego me llamaron por teléfono para hablarme sin razón aparente.
Luego me llamó por teléfono el Gobierno de la Ciudad. No le di tiempo a explicarme la razón del llamado.
Luego mi vecino decidió agujerear la pared con un taladro, y eligió "modo percutor".
No parecía una empresa tan complicada cuando me tiré la sábana encima.
Mal yo, por no apagar todos los teléfonos.
Guardalo en /tmp/idontgiveafuck
martes, diciembre 08, 2009
Mis crobios
Ella me contagió una costumbre: lavar el sachet de leche antes de usarlo. Quién sabe qué porquerías, microbios y bacterias se le pegaron en toda la cadena productiva.
Lo lavo, y luego lo seco con un repasador que no lavo hace más de un mes.
Pero bueno... son miiiiiiiiiis bacterias, miiiiiiiiis microbios y miiiiiiiiiiis porquerías.
Lo lavo, y luego lo seco con un repasador que no lavo hace más de un mes.
Pero bueno... son miiiiiiiiiis bacterias, miiiiiiiiis microbios y miiiiiiiiiiis porquerías.
martes, enero 13, 2009
Manejo II
Otra maniobra de interés para el conductor metropolitano es la llamada "El guadañazo". Por alguna razón de la física de los fluidos discretos conscientes y de partículas ciegamente optimizadoras, el carril de la derecha avanza demasiado lento.
La respuesta: los malditos taxistas.
En fin. Debemos doblar a la derecha, pero si nos acomodamos una cuadra antes de la bocacalle de interés, tardaremos mucho en llegar. Entonces, nos alejamos hacia la izquierda. Uno o dos carriles. Los profesionales pueden incluso ir más lejos. Metros antes de la calle en la que debemos girar a la derecha, iniciamos la maniobra de aproximación infinitesimal para llegar al segundo carril. Si hay alta densidad de taxis, se puede aumentar el delta de aproximación por unidad de tiempo. Los taxistas harán como que no nos ven acercarnos, pero no nos chocarán. Con esto, estaremos en el segundo carril (comenzando de la derecha) peligrosamente cerca de la intersección.
En un rapto de audacia, elegimos el agujero más grande que haya en el flujo de los autos del carril más diestro. Una vez elegido, nos tiramos hacia él. Siempre con aproximación infinitesimal, pero de alto ímpetu. La mayoría de las veces, deberemos adelantar a un vehículo (probablemente lento) y girarle delante de sus perplejos ojos (con suficiente distancia, suficiente velocidad y suficietne luz de giro). La curva que dibujamos es una curva abierta, que peligra de estamparse con el cordón que queda a nuestra izquierda luego de doblar. Una especie de bola curva de pitcher beisboilsta. Funciona.
Esta maniobra la mayoría de las veces incomoda al copiloto y encierra al conductor vecino.
Lista de puntajes de maniobra:
- Auto conducido por señora o auto con niños: 0 (cero) puntos
- Auto caro con señor bigotudo de traje que habla por celular: 100 puntos
- Colectivo: 200 puntos
- Taxi: 1000 puntos
- Taxi que se enoja: 5000 puntos
En caso de enguadañizar a un taxista, el sindicato me obliga a reducir la velocidad de mi maniobra, sólo con fines de impacientar al preto é amarelo.
En caso de encerrar a alguien que nos cae muy mal, se aconseja seguir la maniobra de un amable gesto con la mano que envíe el mensaje "gracias por su amabilidad". Esto no tranquilizará a la víctima pero anulará toda capacidad argumentativa de su parte. Esta maniobra discursiva aikidoka se llama "demotivación airado-airoso". La analizaremos oportunamente.
Manejo I
Una de las maniobras más útiles del manejo automotor es la maniobra de aproximación infinitesimal.
Ante la presencia de un chorro continuo de automotores que nos impiden
- cambiar de carril y esquivar al colectivo que nos bloquea desde hace minutos,
- o para salir del estacionamiento junto al cordón,
- o para cruzar una intersección que fluye impertérrita,
debemos avanzar imperceptible pero constantemente. A una velocidad de un milímetro por siglo, pero sin detenernos. El espacio para que pase el flujo de autos se achica, se ajusta y cada conductor obtiene desde lejos una situación que no se altera. Ninguno verá un movimiento brusco. Ninguno tendrá una sorpresa. En el tiempo en que avanzamos 10 centímetros, diez autos pasan frente a nosotros.
En algún momento, un auto pasa "echando un fino". El que lo sigue, confiado de la audacia de su predecesor, lo imita, y echa un fino infinitesimalmente mayor. Llegará el turno del que, desde lejos, se espanta de la audacia circundante, y frena para pensar. En ese instante hemos logrado cortar el flujo, y avanzamos sin demora pero sin chirridos.
viernes, enero 04, 2008
Inexistente
A veces me da por intentar ser inexistente. Me fijo de dejar las puertas exactamente en la mismísima posición en la que estaban antes de que yo las abra del todo para pasar por ellas. Me fijo de no hacer ruido. Intentar dejar el mundo exactamente en el mismo estado que tendría sin mi pasaje por él.
El objetivo máximo es diametralmente opuesto, con el agregado de que las mellas que uno deje sean positivas. Pero por algunos momentos, me gusta el juego de la inexistencia.
El objetivo máximo es diametralmente opuesto, con el agregado de que las mellas que uno deje sean positivas. Pero por algunos momentos, me gusta el juego de la inexistencia.
viernes, diciembre 28, 2007
Ajillo
Al final me amburguesé. Decidí que, siendo un exitosísismo programador de la Internel, podía darme el lujo de contratar a una señora que me limpie los inabarcables 25 metros cuadrados de mi monoambiente.
Flora (así se llama) le pone muy buena onda. No se queda en el mínimo esfuerzo, sino que ordena además de limpiar.
La cuarta vez que vino, se pasó de la raya. No puedo culparla.
Yo había hecho una salsa de ajo, receta milenaria de mi familia paterna, a la que "saben" llamar Ajillo:
Resulta que estaba un poquito fuerte de más, y yo lo venía comiendo muy de a poco. Su hedor monopolizó los interiores de la heladera. Pude comprobar empíricamente aquella propiedad de expansión de los gases que me enseñaron en el CBC. Luego de abrir la heladera, durante un rato el depto olería a coloectivo lleno, vespertino, del conurbano.
Ayer llegué y el ajillo había desaparecido.
Preguntéle si ella había depuesto el mismo, y me dijo que sí, porque "la comida estaba mala. Olía muy mal". Al recordarlo, puso cara de asco. Casi de dolor de narinas.
Le comenté que era una salsa de ajo y que no era grave su decisión, pero le pedí que tuviera en cuenta que quizás yo haga alguna comida "rara".
Ahora pienso que se quedó con una imagen muy perversa de mí. Creo que me tiene como un Hannibal Lecter que guarda cachos de cadáver en la heladera.
Igual, vampiro está descartado.
Flora (así se llama) le pone muy buena onda. No se queda en el mínimo esfuerzo, sino que ordena además de limpiar.
La cuarta vez que vino, se pasó de la raya. No puedo culparla.
Yo había hecho una salsa de ajo, receta milenaria de mi familia paterna, a la que "saben" llamar Ajillo:
- Agua, aceite y vinagre en cantidades iguales
- Todo el ajo que te animes a ponerle
- Pan (y darle a la licuadora) hasta que quede de la consistencia deseada
Resulta que estaba un poquito fuerte de más, y yo lo venía comiendo muy de a poco. Su hedor monopolizó los interiores de la heladera. Pude comprobar empíricamente aquella propiedad de expansión de los gases que me enseñaron en el CBC. Luego de abrir la heladera, durante un rato el depto olería a coloectivo lleno, vespertino, del conurbano.
Ayer llegué y el ajillo había desaparecido.
Preguntéle si ella había depuesto el mismo, y me dijo que sí, porque "la comida estaba mala. Olía muy mal". Al recordarlo, puso cara de asco. Casi de dolor de narinas.
Le comenté que era una salsa de ajo y que no era grave su decisión, pero le pedí que tuviera en cuenta que quizás yo haga alguna comida "rara".
Ahora pienso que se quedó con una imagen muy perversa de mí. Creo que me tiene como un Hannibal Lecter que guarda cachos de cadáver en la heladera.
Igual, vampiro está descartado.
martes, diciembre 04, 2007
Andy Bell
Hoy me fui de musculosa al laburo. Incluso sin mencionar las chancletas y el pantalón fresco, era como un poquito demasiado. Me dijeron que parecía salido de una tapa de disco de los Erasure.
Yo, para beneplácito de la muchedumbre circundante canté un "Uuuillllll bi tugeder eiguen!".
Yo, para beneplácito de la muchedumbre circundante canté un "Uuuillllll bi tugeder eiguen!".
martes, noviembre 27, 2007
Brecha generacional
Vamos a un restorán muy bueno. Tipo fonda. Rico y barato. "El Colonial" en La Plata. 60 y 4.
Yo: Gracias por traerme acá. Es muy rico.
Ella: Gracias a vos. Vos manejaste.
Yo: Sí, pero vos conocías el lugar.
(intercambio estilo Chip&Dale de generosidades y revoleo de flores y agradecimientos)
Yo: Mirá. Yo sin vos no podría haber venido. Vos sin mí habrías simplemente tardado más. Así que vos me trajiste a mí.
(e intentando una analogía que a mí me gustó mucho)
Yo: ¿Quién lleva a quién? ¿Cogí a Mazinger, o Mazinger a Gogí?
(cri cri)
Yo: ¿Conocés a Mazinger Z?
Ella: Mi hermano me habló algunas veces.
[Nota: tampoco entendió lo de Karadagián del post anterior]
Yo: Gracias por traerme acá. Es muy rico.
Ella: Gracias a vos. Vos manejaste.
Yo: Sí, pero vos conocías el lugar.
(intercambio estilo Chip&Dale de generosidades y revoleo de flores y agradecimientos)
Yo: Mirá. Yo sin vos no podría haber venido. Vos sin mí habrías simplemente tardado más. Así que vos me trajiste a mí.
(e intentando una analogía que a mí me gustó mucho)
Yo: ¿Quién lleva a quién? ¿Cogí a Mazinger, o Mazinger a Gogí?
(cri cri)
Yo: ¿Conocés a Mazinger Z?
Ella: Mi hermano me habló algunas veces.
[Nota: tampoco entendió lo de Karadagián del post anterior]
sábado, noviembre 10, 2007
Jibarización de ropa
La ropa que uno lleva al lavadero y es puesta en las secadoras. ¿Deja de encogerse en algún momento? ¿O sigue por siempre? ¿Cuántos talles más grande hay que comprársela? ¿Cuál es la curva de reducción de talle en función de cantidad de secadas?
Gracias por hacer mi vida más fácil.
Gracias por hacer mi vida más fácil.
viernes, marzo 16, 2007
Roger
A veces me vuelvo piojo y no quiero gastar plata al pedo
-Roger that!
Con frecuencia me da fiaca organizar salidas a espectáculos
-Roger that!
Varias veces me arrepentí de esa fiaca, o de ese ahorro
-Roger that!
No lo iba a ver. Después quise. Después no. Después pensé que ya era tarde.
-Roger that!
Hoy me decidí. Voy a ir a verlo.
-Roger Waters!
-Roger that!
Con frecuencia me da fiaca organizar salidas a espectáculos
-Roger that!
Varias veces me arrepentí de esa fiaca, o de ese ahorro
-Roger that!
No lo iba a ver. Después quise. Después no. Después pensé que ya era tarde.
-Roger that!
Hoy me decidí. Voy a ir a verlo.
-Roger Waters!
martes, marzo 06, 2007
Somnolencia
Nota previa: Me molesta que se diga somnolencia y somnoliento. Solicito un careo, y que se pongan de acuerdo. ¿La i va o no?
Quitamiedosh
Iba por el Camino del Buen Ayre. Destino: casa de mis viejos, en la que vivía. Origen: alguna fiesta o joda nocturnosa. Ruta monótona... blur... párpado... sueño... 2 segundos... sobresalto... cachetada... pensamiento "¡no te duermas, boludo! No puede ser tan difícil. Cantá (una que sepamos todos), prendé la radio, hacé algo". Ruta monótona... blur... párpado... sueño... tiempo indeterminado... sobresalto... me veo dirigiéndome a 120 Km/h hacia el guardarrail, guarrail, como se llame (los españoles le dicen el quitamiedos). Zafé de pura suerte. Llegué a casa sano y salvo. Y despierto.
Luján
Ruta 7, volviendo de Luján hacia Moreno. Amigo con novia en asiento de atrás. Sí. Yo Perkins. Yo "Conduciendo a Miss Daisy" (y a Mister también). Ruta... párpado... cuestión que no repetiré todo el asunto, pero me desperté a 120 Km/h de contramano. No venía nadie. Llegamos sanos y salvos. Y preocupados.
General Paz
7am. Sol rajante. Quizás 7:30, pero no más. Había pasado la noche de fiesta. Completa. Luz brillante. Maldición, va a ser un día hermoso. Debilidad corporal completa. 100 Km/h. Cabezazo de un segundo (cuando el cuello simplemente deja de hacer fuerza bajo la nuca). Cuestión que junto con el cabezazo, mis brazos (agarrados al volante) deciden también jugar al muertito. Por suerte no volanteé. Llegué sano y salvo.
202 torcuatense
Iba en el "trueno" (así bautizamos a nuestro viejo y querido dodge milqui). A 80 Km/h (que se sentían como 120 por las vibraciones). A lo lejos, dos pares de luces traseras. Noche muy cerrada. Campo de Mayo. Árboles. Dos carriles de ida, dos de vuelta. Los pares de lucecitas seguían lejos. Yo aceleraba. De repente, se abren los árboles. Una caja cuadrada y negra sobre una noche un poquitito menos negra. Screeech! Los dos pares de lucitas lejanas no eran dos autos como mi cerebro cansado interpretaba, sino los dos pares de luces traseras de una camión que estaba a metros de mi bólido. Llegué sano y salvo.
El mejor: auto imaginario
Rutita de morondaga (o de morenodanga porque Morón ya había pasado, cuec). Una sola cinta asfáltica (odio esa denominación... ¡ah no! La que odio es "calzada") y dos carriles de direcciones opuestas. Es decir, típica rutita. Habiendo ya vivido las situaciones cuyas descripciones preceden, procedí a usar un método para no dormirme: cachetazo, abrir la ventanilla al mango, poner heavy metal (del bien enojado asqueroso que pasan en la rocanpó a la noche), repetir incansablemente "no te duermas" al estilo Homero con el plan dental (o estilo el Chavo del 8 con los tres reinos mineral, animal y vegetal).
A lo lejos, un colectivo. No cierres los ojos, me repetía. Llovía un poco, y yo trataba de distinguir entre el borroneado (¡ha! al fin me vino la traducción de blur) del vidrio mojado y el borroneado de la realidad esfumándose del mundo de los sueños. No te duermas, no te duermas. Mirá las lucecitas rojas. ¡Ops! Está frenando. Bien... me abro, no viene nadie, lo paso (¿dije que odio a los que usan "repasar" en lugar de "sobrepasar" o "adelantarse"?). De repente, sobresalto. Me despierto sin haberme dormido nunca (¿?). Estoy de contramano, pero no hay ningún colectivo. Lo había soñado. Vuelvo a mi carril. El susto me permite llegar despierto, sano y salvo.
Quitamiedosh
Iba por el Camino del Buen Ayre. Destino: casa de mis viejos, en la que vivía. Origen: alguna fiesta o joda nocturnosa. Ruta monótona... blur... párpado... sueño... 2 segundos... sobresalto... cachetada... pensamiento "¡no te duermas, boludo! No puede ser tan difícil. Cantá (una que sepamos todos), prendé la radio, hacé algo". Ruta monótona... blur... párpado... sueño... tiempo indeterminado... sobresalto... me veo dirigiéndome a 120 Km/h hacia el guardarrail, guarrail, como se llame (los españoles le dicen el quitamiedos). Zafé de pura suerte. Llegué a casa sano y salvo. Y despierto.
Luján
Ruta 7, volviendo de Luján hacia Moreno. Amigo con novia en asiento de atrás. Sí. Yo Perkins. Yo "Conduciendo a Miss Daisy" (y a Mister también). Ruta... párpado... cuestión que no repetiré todo el asunto, pero me desperté a 120 Km/h de contramano. No venía nadie. Llegamos sanos y salvos. Y preocupados.
General Paz
7am. Sol rajante. Quizás 7:30, pero no más. Había pasado la noche de fiesta. Completa. Luz brillante. Maldición, va a ser un día hermoso. Debilidad corporal completa. 100 Km/h. Cabezazo de un segundo (cuando el cuello simplemente deja de hacer fuerza bajo la nuca). Cuestión que junto con el cabezazo, mis brazos (agarrados al volante) deciden también jugar al muertito. Por suerte no volanteé. Llegué sano y salvo.
202 torcuatense
Iba en el "trueno" (así bautizamos a nuestro viejo y querido dodge milqui). A 80 Km/h (que se sentían como 120 por las vibraciones). A lo lejos, dos pares de luces traseras. Noche muy cerrada. Campo de Mayo. Árboles. Dos carriles de ida, dos de vuelta. Los pares de lucecitas seguían lejos. Yo aceleraba. De repente, se abren los árboles. Una caja cuadrada y negra sobre una noche un poquitito menos negra. Screeech! Los dos pares de lucitas lejanas no eran dos autos como mi cerebro cansado interpretaba, sino los dos pares de luces traseras de una camión que estaba a metros de mi bólido. Llegué sano y salvo.
El mejor: auto imaginario
Rutita de morondaga (o de morenodanga porque Morón ya había pasado, cuec). Una sola cinta asfáltica (odio esa denominación... ¡ah no! La que odio es "calzada") y dos carriles de direcciones opuestas. Es decir, típica rutita. Habiendo ya vivido las situaciones cuyas descripciones preceden, procedí a usar un método para no dormirme: cachetazo, abrir la ventanilla al mango, poner heavy metal (del bien enojado asqueroso que pasan en la rocanpó a la noche), repetir incansablemente "no te duermas" al estilo Homero con el plan dental (o estilo el Chavo del 8 con los tres reinos mineral, animal y vegetal).
A lo lejos, un colectivo. No cierres los ojos, me repetía. Llovía un poco, y yo trataba de distinguir entre el borroneado (¡ha! al fin me vino la traducción de blur) del vidrio mojado y el borroneado de la realidad esfumándose del mundo de los sueños. No te duermas, no te duermas. Mirá las lucecitas rojas. ¡Ops! Está frenando. Bien... me abro, no viene nadie, lo paso (¿dije que odio a los que usan "repasar" en lugar de "sobrepasar" o "adelantarse"?). De repente, sobresalto. Me despierto sin haberme dormido nunca (¿?). Estoy de contramano, pero no hay ningún colectivo. Lo había soñado. Vuelvo a mi carril. El susto me permite llegar despierto, sano y salvo.
sábado, enero 13, 2007
Untable
Ahh... sábado de hogar. Levantado desde temprano, lo disfruto mucho. Hago compras y me siento en la compu. No había aires acondicionados así que volví y lo e-compré. El día de hoy tuvo varios placeres simples producto del avance tecnológico:
- miré en la web del super lo que quería comprar, y también las sucursales más cercanas.
- como no tenían, al volver lo compré directamente por internechi.
- blogueé esta sensación de facilidad y descanso en el nuevo blogger, con tags
- tras el escabeche de pescado (comprado hecho), disfruto un dulce de batata untable a peso noventa el tarro de medio kilo.
En definitiva... la tecnología nos mejora la vida.
El top one tecnológico de hoy: el dulce de batata untable.
- miré en la web del super lo que quería comprar, y también las sucursales más cercanas.
- como no tenían, al volver lo compré directamente por internechi.
- blogueé esta sensación de facilidad y descanso en el nuevo blogger, con tags
- tras el escabeche de pescado (comprado hecho), disfruto un dulce de batata untable a peso noventa el tarro de medio kilo.
En definitiva... la tecnología nos mejora la vida.
El top one tecnológico de hoy: el dulce de batata untable.
domingo, diciembre 03, 2006
Borracho
Hoy domingo hizo un día hermoso. Yo tenía que terminar unas cosas en la compu para la facultad y me dio bronca ver lo lindo que estaba el cielo sin una gota de nube.
Cuando terminé al menos una etapa de lo que tenía que hacer, me fui a corregir parciales al aire libre. Cacé la bicicleta y me fui a costanera sur que me queda muy cerca. Me clavé un bondiopan al limón. De limón no tenía nada, pero supuse acorde que le tiraran un chorro de ese Minerva artificial. Acorde porque al menos, estaría ingiriendo una artificial diosa de la sabiduría.
Como había mucha gente escuchando música rítmica y populosa, me fui a una plaza sobre Alem que tenía sombra y mesitas. Me puse a corregir ahí.
Al rato llegó un borracho con pinta de homeless hablando a los gritos con sigo mismo. Reunió a tres borrachines homeless más y se sentaron en una mesa cercana. Por suerte pude seguir concentrado, pero al mismo tiempo me divertí cuando empezaron a cantar canciones a coro. Fueron de Piero hasta los Pericos, y hasta hubo improvisación, de impresionante calidad, que incluyó también mensajes autorreferentes.
Uno de ellos me pidió que le cediera un par de usos del desodorante que usé como apoyapapeles para que no me volaran los parciales, a lo que accedí con amabilidad.
Luego de un largo rato y tras ver cómo ahuyentaban a un par de señoras que jugaban a las cartas, procedí a emprender la retirada porque ya tenía frío.
Se produce el sigiuente diálogo con un segundo borrachín, que no era el que me pidió el desodorante:
Borrachín: ¿Aprendiste mucho? ¿Qué estudiás, abogacía?
Racter: Computación.
B: (con gesto de consejo paternal, y con su índice golpeándose la sien) Hay que ejercitarse. ¡Aprendé mucho!
R: Sí de todos modos estaba corrigiendo.
B: ¿Es Análisis de sistemas? Después si querés te enseño.
R: (Mintiendo sin que nadie le creyera) Bueno, el fin de semana que viene.
El borrachín del desodorante vino a saludarme y darme un beso. No pude evitarlo y lo saludé con un beso de mejilla.
Comencé a alejarme en la bici, cuando el borrachín que me ofrecía las clases grita:
B: Tenés que recordar siempre cómo funciona la compuerta AND y OR!
Cuando terminé al menos una etapa de lo que tenía que hacer, me fui a corregir parciales al aire libre. Cacé la bicicleta y me fui a costanera sur que me queda muy cerca. Me clavé un bondiopan al limón. De limón no tenía nada, pero supuse acorde que le tiraran un chorro de ese Minerva artificial. Acorde porque al menos, estaría ingiriendo una artificial diosa de la sabiduría.
Como había mucha gente escuchando música rítmica y populosa, me fui a una plaza sobre Alem que tenía sombra y mesitas. Me puse a corregir ahí.
Al rato llegó un borracho con pinta de homeless hablando a los gritos con sigo mismo. Reunió a tres borrachines homeless más y se sentaron en una mesa cercana. Por suerte pude seguir concentrado, pero al mismo tiempo me divertí cuando empezaron a cantar canciones a coro. Fueron de Piero hasta los Pericos, y hasta hubo improvisación, de impresionante calidad, que incluyó también mensajes autorreferentes.
Uno de ellos me pidió que le cediera un par de usos del desodorante que usé como apoyapapeles para que no me volaran los parciales, a lo que accedí con amabilidad.
Luego de un largo rato y tras ver cómo ahuyentaban a un par de señoras que jugaban a las cartas, procedí a emprender la retirada porque ya tenía frío.
Se produce el sigiuente diálogo con un segundo borrachín, que no era el que me pidió el desodorante:
Borrachín: ¿Aprendiste mucho? ¿Qué estudiás, abogacía?
Racter: Computación.
B: (con gesto de consejo paternal, y con su índice golpeándose la sien) Hay que ejercitarse. ¡Aprendé mucho!
R: Sí de todos modos estaba corrigiendo.
B: ¿Es Análisis de sistemas? Después si querés te enseño.
R: (Mintiendo sin que nadie le creyera) Bueno, el fin de semana que viene.
El borrachín del desodorante vino a saludarme y darme un beso. No pude evitarlo y lo saludé con un beso de mejilla.
Comencé a alejarme en la bici, cuando el borrachín que me ofrecía las clases grita:
B: Tenés que recordar siempre cómo funciona la compuerta AND y OR!
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